Etnias
El
estado del Paraná es uno de los estados con mayor
diversidad étnica de Brasil. Son alemanes, poloneses,
ucranianos, italianos, japoneses, pueblos que ayudaran
a construir el Paraná de hoy. Las etnias que
colonizaran el Estado, trajeron su cultura, costumbres
y tradiciones. Los inmigrantes arribaran con la promesa
de encontrar la paz en una “tierra desconocida”,
pero que prometía trabajo, tierra, producción
y tranquilidad.
La colonización masiva solo tuvo inicio después
de la prohibición del trafico de esclavos, lo
que aumentó la búsqueda por mano de obra
para el trabajo en las haciendas de café, principalmente
en el Norte del Estado. Esa mano de obra asalariada
pasó a ser la mejor alternativa para el desarrollo
de la ganadería, que era entonces la principal
cultura del estado de Paraná, y también
de las plantaciones de café. Fue a partir de
1850, año en que el estado de Paraná dejó
de ser provincia del estado de São Paulo, que
el Gobierno local empezó una campaña para
atraer nuevos inmigrantes. Entre 1853 y 1886, el Estado
recibió alrededor de 20 mil inmigrantes. Los
pueblos que colonizaran el estado de Paraná establecieron
colonias en las regiones del Estado.
Alemanes – Los alemanes fueron
los primeros a llegar al Paraná en 1829 y se
establecieron en Rio Negro. Sin embargo, el mayor numero
de inmigrantes originarios de Alemania, llegó
al Estado en el periodo entre las guerras mundiales,
huyendo de los horrores de los conflictos. Esta gente
trajo al Paraná, todas las actividades a que
se dedicaban, entre ellas la alfarería, carpintería,
mueblería, etc. A medida que las ciudades prosperaban,
los inmigrantes empezaran también a ejercer actividades
comerciales y industriales. Hoy en día, la más
grande colonia de alemanes se encuentra en el municipio
de Marechal Cândido Rondon, que guarda en la fachada
de sus casas, en la culinaria y en el rostro de sus
habitantes, la marca de la colonización. Los
alemanes se concentran también en Rolândia,
Cambé y Rio Negro. La mayoría de ellos
llegó al Paraná desde Santa Catarina.
Árabes – Paranagua fue
el primer lugar donde se establecieron los árabes
en Paraná. Mas tarde, ellos se trasladaron a
Curitiba, Araucária, Lapa, Ponta Grossa, Guarapuava,
Serro Azul, Londrina, Maringá y Foz do Iguaçu,
que hoy en día tiene las más grande colonia
árabe del Estado. En Curitiba aparecen en mayor
numero después de la Segunda Guerra Mundial,
cuando llegaran a constituir alrededor de 10% de la
populación. Una de las mayores influencias de
los árabes en el Estado es en la gastronomía,
donde sus condimentos fueron incorporados a la culinaria
en general, además de los kibes y sfihas que
se encuentran presentes hasta hoy en la mesa de la población
del estado. Los inmigrantes árabes se dedicaran
principalmente a la producción literaria, la
arquitectura, la música y a la danza.
Españoles – Los primeros
inmigrantes españoles que arribaran al Paraná,
formaran Colonias en los municipios de Jacarezinho,
Santo Antônio da Platina y Wensceslau Brás.
Entre 1942 y 1952, la inmigración española
se incrementó. Nuevos municipios, principalmente
en la región de Londrina, fueron formados por
esos inmigrantes que desarrollaron actividades comerciales,
de artesanía y relacionadas con la industria
de muebles.
Holandeses – Los primeros entrevistados
llegaran al Paraná en 1909 y se instalaran en
una comunidad cercana a Iratí. Sin embargo, algunas
familias volvieron a Holanda y otras se trasladaron
a la región de los Campos Gerais, donde fundaran
la Cooperativa Holandesa de Lacticinios en 1925. La
Cooperativa fue responsable por la consolidación
de la colonia de Carambeí. Castrolandia es la
población mas reciente de holandeses en la región.
Indios – En la época del
descubrimiento, en el año de 1500, Brasil era
habitado por tribus indígenas que vivían
dispersas por todo el territorio nacional. En Paraná,
los habitantes primitivos también eran indígenas
que formaban grandes grupos o tribus, los Jê o
Tapuia y la gran familia de los Tupi-Guarani. Los Carijó
y Tupiniquim habitaban la costa; los Tingüi, la
región donde hoy es Curitiba; los Camé,
la región donde hoy es el municipio de Palmas;
los Caingangue y Botocudo habitaban el interior del
Paraná. Los primeros senderos del Paraná
fueron hechos por los indios y usados por los bandeirantes
(exploradores) para adentrar al territorio: Camino de
Peaberu, Camino de la Graciosa, Camino de Itupava y
Carretera de la Mata.
Italianos – Sin duda, los italianos
fueron los que ocuparon el primer lugar entre las inmigraciones
brasileñas. En el Paraná, ellos contribuyeron
mucho con su trabajo en las plantaciones de café
y, mas tarde, en otras culturas. La principal concentración
de esos inmigrantes en el Estado, se encuentra en la
capital Curitiba, en Morretes, en la costa y en las
ciudades de Palmeira y Lapa, donde existió la
colonia anarquista de Santa Cecilia. Los italianos dieron
también, su contribución a la industria
y a la formación de asociaciones obreras y culturales.
Japoneses – Los inmigrantes japoneses
se establecieron en el Norte Pionero y trajeron su tradición
en técnicas agrícolas. Sin embargo, como
desconocían técnicas agrícolas
relacionadas con las culturas tropicales, ellos se dedicaran
a la piscicultura, horticultura y fruticultura en la
economía regional.
Algunos de los productos introducidos en el Estado por
los japoneses fueron el caqui y el gusano de la seda.
Maringa y Londrina son ciudades del Estado que concentran
el mayor numero de japoneses. Los municipios de Uraí
y de Assaí se originaran a partir de las colonias
japonesas.
Negros –La población del
Paraná tradicional, quiere decir, del Paraná
de los yacimientos, de la ganadería, de las industrias
de extracción del mate y de la madera, de las
plantaciones de subsistencia, era entonces heterogénea
y tenia presente los mismos elementos que componían
la población de otras regiones brasileñas:
el indio, el europeo, el negro y sus mestizos. Así,
era una sociedad también marcada por la esclavitud
y en la cual fue importante la participación
económica y social de los esclavos negros. En
la primera mitad del siglo XIX, la cantidad relativa
de representantes de la raza negra llegó a 40%
del total de la población de la Provincia. En
Curitiba, el esclavo se encontraba presente en el trabajo
domestico y ocupaba también un lugar importante
en el escenario cultural de la ciudad. Los negros mostraban
su talento musical participando de los “cantos”
en el largo del mercado municipal.
Poloneses – Los poloneses llegaran
al Paraná alrededor del año de 1871 y
se establecieron en São Mateus do Sul, Rio Claro,
Mallet, Cruz Machado, Ivaí, Reserva e Irati.
En Curitiba, esos inmigrantes fundaran varias colonias
que hoy en día son los barrios de Santa Cândida
e Abranches. Este pueblo ayudó a difundir el
uso del arado y la carreta a caballo de cabecera móvil.
Dedicados a la agricultura, esos inmigrantes ayudaran
a aumentar la producción del Estado.
Portugueses – En Paraná,
en comienzos del siglo XIX, se destacaran las grandes
inmigraciones de portugueses atraídos por la
explosión de la cultura del café en el
Norte Nuevo del Paraná, en el eje entre Londrina,
Maringá, Campo Mourão hasta Umuarama.
Gran parte de esos inmigrantes vino de Beiras (Alta
y Baja), Minho, Trás-os-Montes.
La ciudad de Paranagua fue, y continua siendo hasta
hoy, la ciudad en Paraná que posee más
fuertes características de la cultura y herencia
lusitanas. Esa ciudad fue la puerta de entrada de los
portugueses y mantuvo algunas características
de esa herencia.
Ucranianos – Los ucranianos llegaran
al Paraná entre 1895 y 1897. Más de 20
mil inmigrantes llegaran al Estado y formaran sus principales
colonias en Prudentópolis y Mallet. Ese pueblo
se encuentra también presente en los municipios
de União da Vitória, Roncador y Pato Branco.
Hoy en día, el Paraná agasaja la gran
mayoría de ucranianos que vive en Brasil: 350
mil de los 400 mil inmigrantes y sus descendientes.